Las dislipemias de origen genético comprenden un amplio espectro de alteraciones del metabolismo de los lípidos y las lipoproteínas, que pueden manifestarse como elevaciones o disminuciones de distintas fracciones lipídicas, como el colesterol LDL, los triglicéridos o el colesterol HDL, así como de otras lipoproteínas, como la lipoproteína(a) y las partículas remanentes. Su origen puede ser monogénico, poligénico o multifactorial, y su expresión clínica está modulada por factores ambientales, metabólicos y farmacológicos. Sus consecuencias clínicas son heterogéneas y dependen del mecanismo molecular subyacente.
Las alteraciones que favorecen la acumulación de lipoproteínas aterogénicas, como la hipercolesterolemia familiar y determinados trastornos del metabolismo de los remanentes, aumentan el riesgo de enfermedad cardiovascular prematura. En cambio, en las hipertrigliceridemias graves, especialmente las acompañadas de quilomicronemia persistente, una de las principales complicaciones es la pancreatitis aguda, que puede ser recurrente y grave. El riesgo cardiovascular no es equivalente en todas estas entidades.
Las hiperlipemias multifactoriales, con contribución poligénica y ambiental, son más frecuentes que las monogénicas. Su expresión puede estar condicionada por la alimentación, el consumo de alcohol, la obesidad, la diabetes, determinados tratamientos u otras causas secundarias. Las formas monogénicas pueden seguir distintos patrones de herencia y producir alteraciones marcadas desde edades tempranas, aunque su gravedad y presentación también pueden modificarse por factores ambientales y genéticos adicionales.
Por otra parte, las hipolipemias y las alteraciones del HDL también requieren una interpretación específica. Un C-LDL bajo de origen genético puede asociarse con protección cardiovascular, pero determinadas enfermedades pueden causar esteatosis hepática, malabsorción, déficit de vitaminas liposolubles y complicaciones neurológicas u oftalmológicas. Asimismo, las consecuencias de un HDL muy bajo o elevado dependen de su causa y no pueden deducirse únicamente de su concentración.
Identificar la causa de una dislipemia puede modificar de forma relevante su interpretación pronóstica, seguimiento y tratamiento. La integración de los hallazgos genéticos con la información clínica, bioquímica y familiar permite orientar la prevención cardiovascular cuando procede, reconocer el riesgo de pancreatitis u otras complicaciones y facilitar el estudio de familiares en las enfermedades con una causa molecular identificada.
Este servicio se orienta al diagnóstico molecular de las principales dislipemias hereditarias y sus diagnósticos diferenciales. Incluye, además, el análisis de polimorfismos seleccionados en LPA asociados a concentraciones elevadas de lipoproteína(a) [Lp(a)], cuya elevación constituye un factor de riesgo cardiovascular independiente.
El diseño y la interpretación del servicio se fundamentan en la evidencia científica disponible, las recomendaciones clínicas internacionales y los consensos de expertos aplicables. Las variantes potencialmente causales se clasifican conforme a los criterios ACMG/AMP y, cuando existen y son aplicables, a las especificaciones de ClinGen. La evaluación considera la validez de la relación gen-enfermedad, el mecanismo molecular, el patrón de herencia y la concordancia con el fenotipo. La interpretación integra la información genética, clínica, bioquímica y familiar disponible para determinar la relevancia de cada hallazgo y sus implicaciones diagnósticas y familiares.